La historia inicia como una aparente investigación encargada a dos agentes federales en un psiquiátrico llamado Shutter Island. En el desarrollo de la narración empezamos a encontrar acciones inusuales en el protagonista, Teddy Daniels, quien vive una dualidad entre su pasado y el presente, como lo fue la guerra y los sucesos que vivió en su hogar, intenta borrar estas situaciones de su mente pero poco a poco van regresando y afectan de manera cruel su mente y su razón, además su investigación en el psiquiátrico aparentemente lo está llevando a descubrir una “mafia” que hay allí, su mente psicótica de forma constante le juega malas pasadas y ahora vive en una pelea interna con quien cree ser y con lo que verdaderamente es. En ese momento aparece Edward Daniels, quien le dará un giro completo a la historia y logrará confundir por completo la realidad en la que vivía el protagonista. Podría decir que lo que más me gusta de esta película es su final inesperado, donde se logran entender diversos sucesos que pasaron en el desarrollo de la cinta, pero que eran algo confusos. Además la forma como nos llevan a los sueños que vive el protagonista en la historia es increíble, aunque confunden un poco, obtienen a su vez la concentración del espectador en la trama del filme. Sobra decir que la gran actuación de DiCaprio es muy buena y consigue conectar al público totalmente con la narración.
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